Los peces: formas, tamaños y colores

El fotógrafo submarino Sergio Hanquet recoge en una guía sumergible 62 especies marinas.

Simón Zamora
Diario de Avisos Arona

Un pez lagarto, un salmonete, una vieja, una fula, un jurel, un pez trompeta, un pejepeine, un chucho, una morena negra, un marrajo, una cornuda o un rascacio son algunas de las especies que se pueden observar en el litoral canario con todo un abanico de formas, tamaños y colores. El submarinista y fotógrafo Sergio Hanquet ha editado una guía didáctica sumergible con 62 especies de peces que pueblan las aguas de las islas, una herramienta para identificar una especie tanto en inmersión como fuera del agua. Las guías están en español, inglés, alemán y francés y cuentan con ilustraciones tomadas de fotografías realizadas en el mar. Aunque esté pensada para el submarinista también es de gran ayuda como material didáctico para los niños, apunta Hanquet, quienes podrán observar muchas de las especies sólo con un tubo, gafas y aletas.

En Canarias se han catalogado 691 especies de peces de las cuales Hanquet ha seleccionado una muestra de 62, las que se pueden encontrar con mayor frecuencia desde los charcos hasta los 50 metros de profundidad. Entre ellas, Hanquet destaca las especies potencialmente peligrosas como el marrajo, cornuda y angelote, el chucho o tembladera, el pez araña, rascacio o cantarero y la morena negra, murión y picopato.

En el sur de Tenerife se pueden realizar inmersiones de gran belleza. El submarinista Sergio Hanquet describe a DIARIO DE AVISOS tres de ellas, La Cueva de Juanito, Montaña Amarilla y la Cueva de los Cerebros.

La Cueva de Juanito se encuentra en las inmediaciones del puerto de Los Cristianos. La inmersión se desarrolla a lo largo de un veril (desnivel rocoso) de unos 30 metros de longitud que da cobijo a una importante población de morenas. En este lugar se pueden observar las tres especies más comunes (murión, morena negra y morena picopato) que a veces llegan a compartir el mismo agujero. Hanquet explica que es posible acercarse con facilidad a la abundante fauna. Además, muchos peces han adoptado la costumbre de acompañar a sus visitantes durante toda la inmersión.

En el fondo arenoso, que alcanza los 32 metros de profundidad, vive una importante colonia de anguilas jardinera además de ser también un lugar privilegiado para observar a chuchos y rayas.

El lugar de acceso a la inmersión de Montaña Amarilla se sitúa en la zona del hotel Marino de Costa del Silencio. El fondo marino, rocoso en los primeros metros, alcanza una profundidad de 20 metros antes de convertirse en rocoso-arenoso para terminar en un extenso arenal. Justo debajo de la superficie abundan numerosas especies de algas además de la esponja verongia que destaca por su color amarillo. Paralelamente a la costa, y a escasa distancia, las rocas del fondo forman extrañas figuras, que recuerdan a formaciones coralinas. Una baja perfectamente visible a marea vacía despunta a unos cincuenta metros de la orilla. “Aquí encontramos unas paredes verticales que caen desde la superficie hasta alcanzar el fondo”, explica Sergio Hanquet. Algunas cuevas y arcos formados en las paredes basálticas albergan una infinidad de invertebrados y sirven de refugio a una fauna variada aunque no abundante como los peces trompeta, cabrillas, morenas o catalufas. Por el fondo arenoso deambulan peces araña, pejepeines o tapaculos. “Como alternativa podemos nadar en superficie hasta llegar a otra baja situada a unos 150 metros del punto de salida”, indica.

La Cueva de los Cerebros se encuentra en las inmediaciones del puerto de Playa San Juan y representa una de las inmersiones más sorprendentes del sur de Tenerife, asegura este experimentado submarinista. En la misma orilla, y a escasos metros bajo la superficie, se abre la boca de un amplio tubo volcánico que se prolonga hasta unos 70 metros tierra adentro. El lecho del túnel está cubierto por pequeñas piedras y es cómodo y seguro para su exploración. No obstante, algunas ramificaciones de la cueva pueden convertirse en un oscuro laberinto, por lo que “aconsejamos su exploración únicamente a buceadores experimentados”, indica Hanquet.

La profundidad media de la inmersión es inferior a los 10 metros e incluso es posible alcanzar la superficie en el interior de la cueva y disfrutar de un respiro en alguna bóveda. Lo más destacable de la cueva es su peculiar fauna, con especies que viven generalmente en la penumbra.

Sergio Hanquet recomienda la web http://www.mardefoto.com para obtener más información en Internet.

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