“Si los políticos están a favor del ocio, que lo demuestren”

Los empresarios solicitan agilizar la concesión de licencias, más control para el todo incluido y reformar la Ley de Costas.

NICOLÁS DORTA | Diario de Avisos ARONA

Las tardes ya son más largas. El sol se despide con tranquilidad tras haber subido la temperatura  a lo largo del día. Comienza a oler a verano en las puertas de Semana Santa. En la “milla de oro”, la avenida más comercial de Playa de Las Américas, los turistas entran y salen de las tiendas a su ritmo. En el Monkey Bar se escucha algo de jazz y son cubano. Javier Cabrera, preside  Asocio (Asociación de Restauración  y Ocio del Sur) y reúne a algunos de los miembros de este colectivo empresarial, formado por unos cien establecimientos y sesenta empresas. Juan Carlos Magdalena, Gloria Cabello y Nabil Mitghal trabajan, como Javier Cabrera, en el sector del ocio y la restauración. Están preocupados por el futuro del sector en el Sur, una comarca “que siempre ha estado en segundo plano, cuando realmente supone el motor económico de la isla”, comentan. Falta diálogo entre las instituciones públicas y el empresariado, falta “mayor comprensión” y “más conciencia de lo que significa la actividad turística y su valor”, dicen. “Si realmente se está a favor del ocio, que se demuestre”, dice Cabrera. El vecino también debe asumir “que somos una isla que vive por y para el turismo, no lo debe olvidar”, advierten.

Según estos empresarios, no hay una línea clara del modelo que se quiere hacer, sino impera “el no a todo”, prohibiciones que “acaban con el sector y con su economía”. Ponen varios puntos sobre la mesa, como la complicación y lentitud a la hora de concederse licencias de apertura en los locales, el botellón, el ocio en las playas, la “injusta”, dicen, ley de Costas, la prohibición de música en las terrazas, la idea de turismo que queremos, y una situación que tachan de “esperpéntica” donde “los hoteles están llenos y las discotecas vacías”, explican. En este sentido, el ‘todo incluido’ ha hecho “mucho daño”, apunta Cabrera.

El despunte en la ocupación turística, (en parte debido a la situación de los países como Turquía o Egipto como ya han reconocido expertos) es una realidad. Pero parece que  los turistas se concentran en los hoteles. Si son de Todo Incluido pocas perspectivas hay de negocio para bares y restaurantes. Y es peor cuando llega la noche, pues no hay turismo joven sino “de la tercera edad”. “Nos vamos a convertir en un destino religioso como sigamos así”, ironiza Nabil Mitghal, que lleva más de 30 años trabajando en Playa de Las Américas. “La gente no sale de los hoteles”, añade Cabrera. “Tenemos la mejor planta hotelera de Europa y eso se debe complementar con las zonas de ocio, porque si no la gente no sale a la calle y lo que hace falta es  eso, más gente en la calle”, indica el presidente de Asocio.

Por una parte, la burocracia para abrir un negocio es otro de los mayores obstáculos que se les presentan a estos empresarios. Muchas veces visitan los ayuntamientos para luego esperar seis, diez o veinte años por una licencia de apertura. “En Adeje hay pendientes más 400 expedientes sobre concesión de licencias y en Arona ni se sabe”, indican.  El procedimiento administrativo para conceder estos permisos y poner a funcionar un pub o una discoteca “es muy largo y se duplica o triplica porque dependen de diferentes administraciones”, comenta Javier Cabrera.  De esta forma, el empresario acaba “cansado”  de los requerimientos “en ocasiones tan absurdos”, para abrir un local. Luego llegan  todos los condicionantes, como la prohibición de la música en las terrazas. “Cómo quieren que no pongamos música en nuestras terrazas”, se pregunta Cabrera, quien explica que en otra comunidades autónomas “no hay problema en este sentido”, y añade que en 2010 “no hubo autorizada ninguna terraza de verano”.

Esta situación conlleva a que los negocios o no prosperen o cierren. Y es que también “estamos de espaldas a las playas y eso no se puede permitir”. “Se prohíben los chiringuitos, la música, si somos un país que vive de eso”, entiende Juan Carlos Magdalena.  Así, se llega a una situación “incomprensible”. “Hay una diferencia abismal entre el Ayuntamiento de Adeje y de Arona a la hora de tramitar un negocio. En Arona entras con un problema y sales con seis”, asevera Cabello.

Esta empresaria también aboga porque se valore más el potencial del Sur. “Estamos cansados de estar en segundo plano y creo que la ciudadanía debe convencerse de ello”. “No sólo hablemos de turismo, sino de la sanidad o  y de las infraestructuras que no se corresponden con una realidad que demanda mejores servicios, por ejemplo, las carreteras”, coincide con Magdalena. “Hasta que la gente no se conciencie no cambiará el Sur de Tenerife”, asegura Gloria.

Por otra parte, los empresarios ven “absolutamente injusta” las leyes de Costas que aseguran velar por el dominio público, en este caso las playas, y  prohíben las celebraciones privadas o cualquier evento similar. Esto así suena lógico, pero no tanto cuando se trata de un destino como Playa de Las Américas o Costa Adeje. “Hemos perdido el turismo de incentivos que antes  intentaba hacerse hueco”, puntualiza Cabello. “Las cenas que se hacían en la playa cercana a Bahía del Duque no creo que hiciesen daño a nadie, todo lo contrario, atraía ese tipo de turismo con alto poder adquisitivo”. Tampoco entiende Juan Carlos Magdalena “por qué no se fomentan los chiringuitos cuando España es un país donde a la gente le gusta estar en la playa y disfrutar día y noche de este entorno”. “No entiendo como  se hacen esfuerzos en arreglar paseos y jardines y luego se olvida el ocio en uno de los destinos con mejor clima del mundo  y eso eso es culpa de nuestros políticos”. “Tiene que haber más permisividad por parte de Costas y estamos hablando en serio”. “Debe haber una regulación que deje espacio para estos negocios y que sean supervisados por los gobiernos, no manejados”, añade el empresario sureño. “Nosotros tenemos algo que ofertar ,  ideas, ¿por qué ponen siempre el no por delante?”, se pregunta Magdalena. “El lugareño comete el error de no saber madurar su conciencia para integrarse en el entorno”, agrega Carlos Magdalena.

La legislación de actividades clasificadas en los locales de ocio exige que éstos cumplan con una serie de requisitos para paliar el ruido en zonas turísticas. Aún teniendo estos locales acondicionados  “la gente se queja y eso es algo inevitable”, dicen. Asimismo, la nueva ley del tabaco, les ha perjudicado,  pues afirman los clientes tienen que salir fuera para fumar y “ya están en calle”. “Sobre todos los españoles, que hablamos alto”, matiza Cabrera. El botellón “hace mucho más ruido que nuestros locales”, matiza Gloria  Cabello,  “y no se le pone freno”. “Lo que no se puede es tener un control policial por  sistema  en los accesos a un local porque así acabamos con el ocio”. “Entiendo que se deban hacer controles de alcoholemia, pero con cierta moderación y no justo a la salida de los negocios”, añade.

Este tipo de “obstáculos”, son la consecuencia “de que la noche esté vacía”. El silencio absoluto es imposible en una zona de ocio y en el mundo del turismo donde predomina el sol y playa. El descanso es un derecho pero la diversión es otra. Sin ambos no hay turismo. En el caso del ocio, por ahora no se han tomado soluciones que convenzan a los profesionales y empresarios de esta zona de la isla. “A diez años vista si  la cosa sigue así, como está ahora, el Sur se muere”, advierte Nabil.

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