El abandono de las jaulas marinas se convierte en un riesgo para la navegación

Los problemas de rentabilidad que padece el sector de la acuicultura en la Isla están afectando a las comunicaciones marítimas, ya que los elementos de las estructuras que se cierran acaban a la deriva o no están debidamente señalizados, con el consiguiente riesgo de colisión para las embarcaciones.

T. I., El Día S/C de Tenerife

El abandono o suspensión paulatina de la actividad industrial de las empresas de acuicultura de la Isla de Tenerife se ha convertido en todo un problema y un riesgo para la navegación marítima. La falta de señalización o el desprendimiento de algunos elementos de estas infraestructuras, una vez que han sido abandonadas, constituyen un peligro latente de colisión para todo tipo de embarcaciones, por lo que las administraciones y los representantes del sector ya han mantenido varios encuentros para buscar una solución al problema.

El capitán marítimo de la provincia, Juan Padrón, señaló que los principales elementos de riesgo lo representa el desprendimiento de boyas o balizas nocturnas, pues “una vez que se quedan a la deriva pueden ser arrolladas por embarcaciones, que pueden resultar dañadas”, principalmente aquellos buques rápidos que conectan las Islas.

Padrón explicó que durante el año 2010 se registraron 18 intervenciones relacionadas con este tipo de infraestructuras, una circunstancia que reconoció “ha suscitado mucha preocupación, porque en circunstancias normales, y en años anteriores, los operativos no superaban los dos al año”.

Además, puso de relieve que las propias estructuras de las jaulas representan un peligro, ya que muchas carecen de balizas de señalización, por lo que también se corre un alto riesgo de colisión.

Este tipo de actividades son concesiones de la Consejería de Agricultura y en la actualidad la problemática se centra en nueve de estas explotaciones, con cuyos propietarios ya se han mantenido dos encuentros para buscar alternativas, mostrando algunos de ellos cierta predisposición a reactivarlas. No obstante, para los casos donde el cierre sea definitivo, desde el Cabildo de Tenerife ya se ha ofrecido la posibilidad de depositar las estructuras en unos terrenos en Abona, en el sur de la Isla, aunque el plazo para resolver este conflicto se ha fijado en el próximo mes de junio.

A partir de esa fecha, aquellas empresas que aún mantengan en el mar sus infraestructuras deterioradas se podrían enfrentar a sanciones que podrían rondar los 2.000 euros, teniendo en cuenta que este ha sido el importe que han tenido que asumir las dos empresas que hasta la fecha han sido sancionadas por este concepto. Además, según explicó el capitán marítimo, “también se les reclamaría el importe del operativo que habría que movilizar para la localización y retirada de los elementos desprendidos”, lo que supondría hacer frente a los gastos de la embarcación, el tiempo invertido o el personal.

20 explotaciones

Según el consejero insular de Pesca y Agricultura, José Joaquín Bethencout, las dificultades de las más de 20 explotaciones actuales pasan por “su atomización, con pequeñas empresas que tienen dificultades para soportar los costes de explotación frente a otros territorios más competitivos”. Aunque las aguas canarias reúnen unas condiciones óptimas para el desarrollo de esta actividad, el consejero explicó que “se tiene que dar un proceso de concentración empresarial que les permita manejar los costes”, aunque también señaló que otro motivo que “acogota el crecimiento de esta industria es el alto nivel de endeudamiento”.

Así, no descartó que se producirá un proceso de depuración, “en el que habría que procurar que sobreviva el mayor número posible de empresarios”.

En la actualidad hay una decena de jaulas que están totalmente paralizadas, cuyos responsables según Bethencourt se han comprometido a resolver el problema o proceder a su retirada para evitar el peligro a finales de junio.

El incremento de incidentes en los últimos meses ha motivado que Capitanía Marítima y Salvamento Marítimo solicitaran un encuentro de cara a un mayor movimiento de embarcaciones en verano, en el que han estado presentes representantes del sector, del Cabildo, Viceconsejería de Pesca y de Puertos del Estado.

Por su parte, para el sector pesquero de la provincia, el deterioro y abandono de muchas de estas jaulas “es la constatación de un conflicto anunciado”, pues según sus representantes “el final de esta actividad era algo que ya se sabía”. No obstante, los pescadores señalan que “ahora habrá que determinar quiénes son los responsables”.

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